Sexo y Drogas

Sexo y Drogas

Sexo y Drogas. La relación entre los seres humanos y las drogas (Sexo y Drogras) es antigua y compleja, pocas son las culturas que no han obtenido y usado algún producto natural con características alucinógenas, narcóticas, relajantes o euforizantes.

Los hongos, como el llamado amanita muscaria se conocen desde el antiguo Egipto; la marihuana y sus efectos desde 2700 aC. El alcohol desde que alguien fermentó por primera vez un cereal o fruto, y así se podrían enumerar decenas de drogas, aunque algunas tienen fama adicional por sus efectos específicos en el campo de la sexualidad.

En general se puede decir que hay una gran diferencia entre el uso místico que se le puede dar a una substancia y su utilización con una finalidad hedonista o recreacional. Los trances o viajes de orden espiritual producidos por cactus como el San Pedro o el peyote, poco tienen que ver con los efectos buscados en o través de las drogas químicas. Es decir que los usuarios usan las substancias en función del efecto final que quieran conseguir. Ninguna droga es inocua, y todas producen consecuencias específicas a nivel cerebral, sin embargo algunas están más ligadas a la experiencia sexual que otras.

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Las más utilizadas son:

Alcohol

El consumo, porque es una droga legal, es aceptado desde que se lo valida como un intermediario que facilita la diversión, la emergencia de emociones y la comunicación íntima. Tomarse “un traguito” representa para muchas parejas una buena introducción al acto amoroso. En el terreno sexual y particularmente para las mujeres actúa como un deshinibidor, pero solo en bajas dosis permite disfrutar más intensamente las experiencias, en cambio si se atraviesa esta barrera se puede pasar de un estado eufórico y desinhibido, a una profunda caída y sopor alcohólico que limita y disminuye la conciencia y las sensaciones, porque como bien decía Shakespeare refiriéndose a los varones “el alcohol estimula la pasión pero inhibe la realización”.Por ello solía decir el escritor Charles Bukowsky “Si quieres beber, bebe. Pero si quieres hacer el amor, deja la botella”.

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Efectos de la cocaina en las relaciones sexuales.

Otra droga, en este caso illegal, de uso masivo es la cocaína, aislada químicamente a partir de las hojas de coca, desde mediados del siglo XIX. Son conocidos sus efectos euforizantes, a través de la elevación del humor, la locuacidad, la energía y el estado de alerta, razón principal por la que se produce un consumo reiterado y creciente que mantiene la aceleración.

La droga tiene la fama de poseer propiedades estimulantes de la sexualidad, entre ellas la de aumentar el deseo, mejorar la firmeza y duración de las erecciones, y potenciar el orgasmo. En cambio, la realidad de los estudios muestra que por el contrario, a altas dosis se comporta como un inhibidor del deseo, y que en lugar de facilitar las erecciones, las limita, además de bloquear el orgasmo. Las características de la droga y las mezclas a la que la someten los traficantes (efedrina, metanfetamina) hacen que su efecto sea transitorio, por lo cual se hace necesario repetir la dosis e inclusive aumentarlas para mantener el estado de excitación.

La cocaína es en verdad una droga antierótica, en el sentido de que lo único que verdaderamente produce es insensibilidad más distancia emocional, y es precisamente por esta secuela que suele conducir a la violencia personal y sexual.

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Efectos de la Marihuana en las relaciones sexuales.        

Desde la década del 70, pocas drogas han quedado tan asociadas al movimiento Hippie como la LSD y la marihuana. Bajo la consigna de peace and love, el cannabis pasó a ocupar un lugar imprescindible y estelar en esa subcultura. Desde donde se expandió en un uso transversal.

Una de las razones para el consumo es su fama de que aumenta las sensaciones y experiencias sexuales, y efectivamente parece que amplificara las capacidades sensoriales, aunque la capacidad alucinógena de la droga hace difícil saber si estas percepciones dependen del efecto de la marihuana o de las expectativas que los consumidores tienen sobre lo que les va a suceder.

El efecto potenciador de la droga sobre la sexualidad se relaciona con el aumento del sentido del tacto, un mayor grado de relajación física y mental, y una mejor sincronización con la pareja sexual, que puede funcionar si ambos están “elevados”, pero que se reduce si sólo uno de los miembros de la pareja ha fumado.

La marihuana es hoy en día mucho más compleja en sus efectos por la proliferación de variedades cada vez más refinadas, que apuntan a generar reacciones específicas en los consumidores. Pero ¿cuántos de esos consumidores locales saben que están fumando? Salvo que tengan autocultivo, lo cual parece la tendencia actual. O se asocien a clubes de compradores, como es el caso de Uruguay.

En un estado avanzado de alucinación –el cual significa ni más ni menos que una intoxicación cerebral- se pierde contacto con el otro porque la “volada” empuja al silencio y a la introversión.

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Efectos del Extasis (MDMA) en las relaciones sexuales.

En su origen dentro de la primera década del siglo XX, esta droga sintética (de laboratorio) fue utilizada para rehabilitar las personas que habían padecido traumas sexuales severos.

Estructuralmente está emparentada con un estimulante, la anfetamina, y con un alucinógeno, la mescalina. Comparte con toda la familia de las anfetaminas el poseer un efecto estimulante y despertador.

Su efecto se debería a la liberación y recaptación de las aminas del cerebro particularmente de la serotonina y la dopamina. Estas aminas biológicas son las responsables de la modulación del deseo, la excitación, la erección y el orgasmo ya sea como facilitadoras (dopamina) o inhibidoras (serotonina) de los mediadores químicos. A pesar de ser llamada por algunos como “la droga del amor” ese apelativo tiene su origen en el consumo de la substancia en estado original, la cual produce un alto estado de bienestar unido a una percepción acrecentada de todo estímulo sensorial, sin embargo las formulaciones actuales son un verdadero cóctel de diseño.

Este punto es general para el conjunto de las drogas ilícitas, porque el usuario nunca sabe que esta tomando verdaderamente. Una investigación de la Universidad de Yale, sobre los compuesto del éxtasis comprado a los dealers callejeros revelaba que tenía de todo menos MDMA. Esta investigación se reprodujo en Santiago con los mismos resultados.

Todas las drogas tienen efectos específicos sobre los comportamientos, no son inocuas, porque ejercen una acción directa sobre el sistema nervioso central. A partir de esa acción las personas pueden retraducir los efectos que sienten y otorgarles un sentido erótico. Es decir, que ninguna droga garantiza ni impulsa un deseo sexual acrecentado si la persona no lo posee. Para la mayor parte de los usuarios su uso está escasamente vinculado a la experiencia erótica, sino más bien a la supresión de la ansiedad y el logro de un estado de bienestar o de desinhibición.

En síntesis y más allá del mito: se puede aplicar el antiguo proverbio chino que dice: “Nada sacarás de tu olla mejor de lo que pusiste en ella”, es decir que no existe ninguna droga (legal o ilegal) que dispare el deseo y garantice el placer si uno no tiene la motivación interna para que eso suceda.

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Sexo y Drogras – Roberto Rosenzvaig.

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