Fallo sexual

Parece que cada vez es más frecuente, por lo menos eso es lo que surge de los relatos de algunas pacientes, que los varones muestren cierta debilidad en el primer encuentro sexual. Esto se entiende porque la ansiedad es un factor inhibitorio que puede estar presente en cualquier situación, especialmente cuando no existe confianza entre ambos. Para algunos varones esos primeros encuentros se transforman en una situación de examen, una especie de test inicial que deben superar. Obviamente también las mujeres pueden sentir esta presión, aunque para ellas parece más sencillo de disimular.

Se dirá que esta situación no es nueva, pero en estos momentos adquiere mayor relevancia por los contactos a través de redes sociales estilo Tinder, donde el encuentro se prepara a través de las comunicaciones previas.

El tema de este artículo se centra en la frase clave “Nunca me había pasado” o “ Es la primera vez que me pasa”

Estas expresiones no se refieren precisamente al descubrimiento de nuevas e intensas sensaciones, sino más bien a la justificación de una falla.

Todos podemos fallar en una situación erótica, eso es parte de la vida, pero no todos responsabilizamos a la otra persona por nuestro déficit. Ese es el centro del análisis.

Supongamos que a pesar de este comienzo embrollado la relación continúa y el éxito corona el encuentro sexual. Todo parece haber encontrado un carril normal, pero lean este correo que recibí.

-Hace poco conocí al hombre de mi vida…recién estaba saliendo de una relación complicada a la que yo puse final.

Desde que nos encontramos la atracción fue mutua y los temas que tenemos en común. Además me gustó mucho su forma de ser.

Ahora hace 6 meses que pololeamos y estoy sintiendo que hay algo raro en nuestra relación, lo que pasa es que casi no tenemos relaciones sexuales. Nos damos besos y caricias, pero todo queda como hasta ahí. Los dos vivimos solos, así que no hay un problema de lugar o de intimidad, como cuando era mas chica. Siento que es algo diferente a lo que conocí hasta ahora. Yo soy un poco tímida, pero nunca tuve problemas para pololear. No me siento una super mina, pero tengo mis atractivos. Y me gusta el sexo, lo disfruto. El me hace sentir insegura, porque no lo voy a andar persiguiendo.

Cuando tenemos relaciones el es un poco distante. Como que no se calienta mucho, y hace lo suficiente para que yo tenga orgasmos.

No se que hacer para activarlo y el problema es que a pesar de que nos llevamos muy bien yo me estoy aburriendo.

¿Qué tengo que hacer? ¿Cómo lo puedo incentivar?

 

Gracias

Teresa

nunca me paso
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Nunca Me paso

O esta otra comunicación.

-Hace un año que vivimos juntos, yo me mudé a su departamento después de unos meses de conocernos. Al principio todo era fantástico, pero duró poco tiempo.

Nos llevamos muy bien, no reñimos, conversamos, nos gustan cosas muy parecidas, excepto el tema sexual. Tenemos un par de relaciones al mes y yo ya no se quién esta bien y quién mal.

Quién es normal y quién no. El me hace sentir que yo soy demasiado caliente, así me lo dijo un día que discutimos por este tema. Dice que yo estoy demasiado preocupada por el sexo, y que para el hay cosas mucho más importantes en una relación.

Yo nunca hice del sexo un tema de discusión, he tenido parejas, algunas mejores que otras, pero siempre con ganas.

Ahora me he puesto obsesiva con el sexo, hago cosas para atraerlo o excitarlo, pero siempre está demasiado cansado o estresado, prefiere distraerse con la tele o conversar tomando un vino que tener relaciones. Ya estoy convencida que me evita.

Hace unas semanas lo encaré enojada porque quería respuestas, y me hizo sentir peor, porque salió con que yo me cuidaba poco y que estaba engordando. Que el nunca había tenido problemas sexuales con sus pololas anteriores y que como yo me demoraba mucho para tener orgasmo lo obligaba a tener una relación muy larga.

nunca me paso
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La historia relatada por esta persona es más extensa, pero quiero comentarla hasta aquí: en primer lugar hay que señalar que tanto este relato como los contenidos en los correos, señalan una nueva problemática o un mundo al revés.

Como terapeuta de pareja y sexólogo estoy familiarizado con las consultas por bajo deseo sexual masculino, pero bajo otras variables, como lo son el tiempo, los conflictos, la crianza de los niños, el distanciamiento y otros temas que interfieren en el deseo sexual. En cambio lo singular de estas consultas es que la falta de interés sexual aparece muy tempranamente, y que se desmarca de la influencia negativa de factores ambientales o relacionales.

El desinterés que manifiestan tiene una “preexistencia” no lo dudo y creo además que a estos varones les pasaría lo mismo con la mayor parte de las mujeres con las que se relacionen y que tengan deseos y disfrute en las relaciones sexuales, es decir con la enorme mayoría de ellas, aunque ellos puedan fantasear con una mujer ideal con la que no tendrían dificultades.

Si se analizan las razones que dan para auto justificarse, estas son casi ingenuas por lo poco creíbles (estrés, cansancio), son excusas porque aún cuando esos dos elementos estén presentes, no justificarían la muy baja frecuencia sexual que imponen y aún el rechazo ante la demanda erótica de su pareja.

Esta ingenuidad se vuelve agresión cuando recurren a mentiras evidentes para desligarse de la responsabilidad y cargar a su pareja con el peso de la culpa, como se pudo comprobar en el relato anterior.

nunca me paso
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Se afirman en una mentira “Nunca me pasó con nadie antes” (Nunca me paso). Frase que revela la incapacidad de mostrarse débil o desinteresado en el sexo. Asumir ese déficit los llevaría a cuestionar su masculinidad. No se entienda que estoy afirmando que son gays encubiertos ( puede ser, pero no creo que este sea el caso). Al decir “nunca me pasó con nadie antes” es obvio que están adjudicando a la relación presente la responsabilidad del conflicto.

En términos de personalidad hay que destacar que tienen una tendencia evitativa frente a los conflictos, y que poseen además un alto nivel de ansiedad que se expresa en otras áreas además de la sexual.

Es frecuente que tengan dificultades en su rendimiento sexual; como una erección insuficiente o un descontrol eyaculatorio que se presenta esporádicamente.

Esta sumatoria de factores, si rechazan la ayuda o el cambio, los llevan a la pérdida de las relaciones en la mayor parte de los casos, y no porque los “pateen” sino porque son ellos mismos los que se distancian hasta la ruptura.

Son pésimos candidatos para enamorarse , porque llevan dentro de sí una estructura marcada por la ceguera ante los deseos y necesidades de la otra persona.

Si no desean cambiar tal vez tuviesen que asumir que su destino es la soledad, pero eso requeriría un grado de conciencia que no poseen.

Así que estimadas mujeres manténganse alertas ante estos varones que son garantía de sufrimiento.

nunca me paso
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Nunca Me paso – Roberto Rosenzvaig.

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