Disfunción eréctil en jóvenes

Disfunción eréctil juvenil.

Para la mayor parte de los varones la edad es típicamente el foco del problema o la razón para preocuparse de una disfunción eréctil. Esta situación es congruente con la visión médica que ve la edad como uno de los principales factores de riesgo en la calidad de la erección. No por la edad en sí misma, sino por otros problemas que afectan a la salud física y psíquica en general después de los 50 años. Situaciones como el sobrepeso o la obesidad, el tabaquismo, hipertensión, problemas cardiovasculares, diabetes etc. y también estrés o depresión que afectan la capacidad de obtener y mantener una erección firme. Los mismos medicamentos que se usan para tratar estos cuadros colaboran negativamente como inhibidores de la erección.

Recientemente, en un período no mayor de 15 años, la consulta se ha modificado y el 20 por ciento de los pacientes son menores de 30 años. Está claro que este grupo difícilmente esté afectado por las condiciones orgánicas mencionadas antes. Por lo cual parece relevante determinar las razones de estas dolencias precoces. En primer lugar la DE aparece envuelta en signos de inseguridad y ansiedad vinculados con la autoexigencia y con la necesidad de presentarse ante sus parejas como amantes calificados, no hay varones de esa edad que imaginen una relación sexual sin erección o con una erección débil. Ella se sitúa en el centro de su performance. Por otro lado las expectativas sexuales femeninas, cada vez más definidas, en cuanto a lo que consideran una buena relación sexual, muestran mujeres activas que difícilmente acepten sin algún tipo de conflicto la repetición del síntoma que generalmente produce un quiebre en la calidad erótica de la relación.

En segundo lugar están los estilos de vida y los hábitos de consumo de este grupo etáreo. El “carrete” cuando incluye exceso de alcohol (habitual en Chile desde la adolescencia) y otras drogas blandas y duras se torna en una situación de riesgo porque en cualquier momento puede generar un fracaso temporario, que para muchos se sitúa como el principio de una naciente idea obsesiva que demanda el éxito compensatorio, evidentemente cuanto más temor despierte la necesidad de producir y sostener una erección mayor será la posibilidad de no lograrla. En este camino aparece la tabla salvadora bajo la forma de los medicamentos “erectogénicos” (Sildenafil en todas sus variantes comerciales por un tema de conocimiento y principalmente de costo). Este compuesto no fabricará un superhombre sexual, pero les permite lograr erecciones manteniendo los niveles de consumo de las substancias mencionadas. El erectogénico no ofrece garantía absoluta de éxito continuo, ya que un 15 por ciento de los usuarios no logra la firmeza deseada. La mayor parte de estos jóvenes no acuden a una consulta médica porque no se sienten enfermos, sino débiles y porque el medicamento se obtiene con relativa facilidad.

El tema no es menor, cuando no se trata de un acto único, sino repetido. Y aquí llega el interrogante principal que algunas personas se formulan luego de un período de uso ¿Seré o me haré dependiente? ¿A qué dependencia se refieren? Sin dudas que a una de tipo psicológico, temen quedar enganchados y ser incapaces de mantener una relación sexual sin pastilla.

Estos son los pacientes que llegan a terapia, entre los 25 y 30 años, lo hacen porque desean una solución y porque han percibido la relación entre su inseguridad y la DE.

El camino terapéutico para ellos se basa en 3 tareas claves.

La primera se dirige a reconocer su autoexigencia y su demanda de éxito como factor condicionante del problema. ¿Que es lo que necesita demostrar y por qué?

La segunda resulta de establecer la relación entre esa poderosa emoción llamada miedo y sus problemas con la erección. El miedo en este caso se ancla en el cuerpo pero no se produce porque si, ya que el miedo nunca es abstracto sino que se une a lo temido. El paciente tiene que comprender que es lo que teme como paso principal para dejar de temer.

En tercer lugar deberá aprender técnicas para reconocer y controlar la ansiedad evidente –aunque muchas veces no es registrada por él como tal- con la que enfrenta la escena sexual y verá la diferencia entre su comportamiento erótico ligado a la ansiedad y centrado en la erección con este otro donde se sentirá más libre y espontáneo.

La sumatoria de las tres tareas tiene como objetivo superar el problema y dejar atrás una muleta peligrosa (la pastilla) , no por sus efectos biológicos, sino principalmente porque efectivamente genera una dependencia comportamental con el fármaco.

Por Roberto Rosenzvaig