Siete signos de (in)satisfacción en una relación
En las relaciones que recién comienzan, se suele hablar de amor y compromiso, no de satisfacción en la relación, pero cuando se vuelve a largo plazo, es un tema...
¿Yo soy así? ¿Qué es lo que quieren decir las personas con esta aseveración?
Por lo general, con ello expresan una justificación de ciertas características de sí mismos, no precisamente positivas. Se refieren a condiciones como el mal genio, las dificultades para comunicarse, expresar cariño, moderar los celos, restringir la explosividad o tolerar las compulsiones o adicciones.
Expresado de este modo el “ser” representa un estado restringido de autoconciencia que se presenta como inmutable para sí mismo y para los otros, quienes deben aceptar esta supuesta condición que, por ello, se convierte en una imposición.
La afirmación “yo soy así” es manipuladora por excelencia porque puede estar envuelta en un manto de resignación hipócrita.
Es como si por una jugarreta de la naturaleza o del destino, a la persona en cuestión le hubiese tocado en suerte ser depositario de ese grupo de atributos negativos. Ellos se declaran compungidos por tal condición, pero finalmente adaptados a una serie de comportamientos automáticos que creen inmodificables. “Yo soy” implica una declaración que, en realidad, es una defensa frente a la posibilidad de cambiar los atributos o de actuar de un modo más adaptativo ante las necesidades de los otros. Por ello los que así se comportan terminan por ignorar las legítimas demandas de sus seres queridos.
La diferencia entre ser y elegir ser es fundamental, porque representa la oposición entre pasividad y acción responsable.
Si tú eliges actuar de una determinada manera te comprometes con lo que estás haciendo, eres un sujeto activo de tu vida. En cambio, si te declaras esclavo de tus impulsos no eres más que un autómata irreflexivo. Quienes obran de esta manera suelen buscar la culpa en los demás, como un modo de justificar sus actos. Si agreden es porque los provocaron, si son infieles es porque los abandonaron, si beben, se drogan o buscan sexo es porque no soportan el estrés, y así hasta el infinito.
La capacidad de responsabilizarnos por los actos que ejecutamos nos lleva al crecimiento, aún cuando esos actos sean vistos como negativos, porque la condición principal para cualquier cambio está en la conciencia de que somos capaces de elegir.
Por eso, para pasar del dominio de las acciones por defecto a las conscientemente elegidas hay que descartar del lenguaje cotidiano la expresión yo soy así y reemplazarla por otra que dice:
¿Cómo llegué a ser así? ¿Elijo ser así?